domingo, mayo 13, 2012

El itinerario de la claudicación


Para generar cambios hay que participar en política, dice esa frase que hemos escuchado hasta el cansancio. Solo desde las organizaciones partidarias se puede influir lo suficiente como para modificar el rumbo de la realidad. También lo hemos leído por ahí.
Muchos insisten que para lograr las transformaciones, hay que embarrarse, meterse en el fango. La idea de “ensuciarse” aparece así como el marco ideal que genera un ámbito justificatorio habilitante de ciertas cuestiones inadmisibles que se asumen como necesarias, como derecho de piso, como parte indivisible de la verdad. Ese es el artilugio al que recurren muchos para admitirse a si mismos, determinadas liviandades.

Pero los que lo afirman, parecen querer sugerir que involucrarse, implica invariablemente, prestarse al juego del sistema. Recitan con ferviente pasión, esa nómina de valores con las que la sociedad se identifica plenamente, esa escala de principios que todos pretendemos en nuestros lideres. Sin embargo, cuando se incorporan a la dirigencia partidaria, abandonan esa retórica, para darle paso al endiosado pragmatismo vacío de contenidos, ese que les posibilitará la chance de hacer lo que sea, pero siempre cediendo, dejando en el camino mucho de lo antes declamado.

Se permiten esa mutación, porque aún no lograron comprender que la política está desprestigiada justamente por lo que sus prácticas funestas transmiten, por lo que significa renunciar a los ideales, por transigir frente a las aparentes imposiciones que plantea ese recorrido en el que la prebenda, la discrecionalidad, el clientelismo, la corrupción y los privilegios parecen demasiado habituales.
Algunos suponen que ese sendero hacia la deseada construcción debe hacerse sobre la base de permanentes concesiones, de la entrega de los principios y de pisotear las más férreas creencias. Habrá que decir que nada bueno puede provenir de ese proceso en el que se manipulan las convicciones propias. Nada positivo saldrá de aquel esquema en el que la moneda de cambio pasa a ser la honestidad, la franqueza y la transparencia.

Si en el intento de lograr mejoras para la sociedad, el precio a pagar es traspasar ciertos umbrales de la moral, para caer en la corrupción, la hipocresía y los ocultamientos de la cosa pública, habrá que decir que es un importe excesivamente elevado, que ninguna persona de bien debería abonar. Aceptar esta transacción con tanta docilidad, es solo validar un excelente argumento para formar parte de lo que tantas veces se ha criticado.

Estamos agotados de esta dinámica en la que los “honestos” se van desnaturalizando con el paso del tiempo, una vez que se sienten parte del sistema, con las comodidades que les propone el régimen. El recorrido incluye el entusiasmo original, ese que luego da paso a la frustración eterna ante la imposibilidad de concretar las expectativas.

Es que justamente, “el sistema” está preparado para impedir los embates de los románticos, de los idealistas y soñadores. Tiene anticuerpos que lo protegen de los honestos sin voluntad, de los tibios sin convicciones profundas y les propone que como “peaje” entreguen esas banderas, para lograr cualquier insignificante avance.

Si para lograr esos pretendidos cambios a los que aspira la sociedad, se tendrá que hacer la vista gorda, dejar pasar arbitrariedades, callar ilícitos, ser funcionales a la corrupción estructural y cómplices imprescindibles para que otros sigan haciendo de las suyas y convenciendo a tantos mas de que estas reglas son las correctas y que esto es lo que se puede hacer y no mas que esto, pues en ese caso, este es un camino a descartar.

Los perversos de siempre han desarrollado un conjunto de creencias que alimentan esta fábula y pretenden hacerla verosímil. Los incautos, los ingenuos, los cándidos que abundan entre los ciudadanos de bien, aceptarán estos preceptos, sin más, solo para jugar ese partido.

Los que abusan del sistema necesitan que el resto crea que esto “es así”, que no se puede cambiar, que estas son las pautas y hay que adherir a ellas. El favoritismo, la discrecionalidad, la malversación, las cajas ocultas, y la nómina inmensa de cuestiones que cualquier ciudadano medio aborrecería y criticaría con despiadada virulencia, se atenúan cuando el protagonista invitado pasa a formar parte del equipo reclutado.

Ellos intentarán convencer a todos que esos códigos son inmodificables, que la burocracia tiene sentido, que las leyes se hicieron 
para sostener el andamiaje que soporta su indemostrable financiamiento político y que las trampas forman parte imprescindible de su paisaje cotidiano. También dirán que pese a todo lo criticable, es mejor estar adentro que afuera, que los cambios se logran siendo parte del sistema y no estando fuera de él.

Resulta interesante ver  como consiguen someter a los soñadores. Los quebrantan e intimidan, los oprimen y amedrentan hasta ponerlos de rodillas. Logran derribar sus voluntades, quebrarles el espíritu, doblegarlos y hacerlos capitular para que crean que son insignificantes frente a la potencia de los hechos consumados. Es parte de la estrategia y vaya si logran ser convincentes.

Todos sus argumentos, sin excepción alguna, son extremadamente benevolentes con ellos mismos y altamente tolerantes con sus atropellos. Esa línea de aseveraciones los exime de dar explicaciones, los justifica, los mantiene como protagonistas secundarios que solo acatan reglas no escritas, que no son de su autoría intelectual.

Que todos entremos por esa variante es lo que pretenden. Habrá que recordar que el mundo solo cambió cuando los pioneros tomaron la iniciativa, esos que se animaron a decir “se puede”  para desafiar lo evidente, sin aceptar mansamente la interminable lista de razones que demuestran porque “no se puede”.

Dejemos de aceptar tan apaciblemente aquello de que solo ingresando a los partidos se modifica el presente. Es una verdad a medias y, como tal, vale la pena cuestionarla. Definitivamente el sistema NO se cambia desde adentro, al menos no, respetando sus normas. Se modifica desde afuera estableciendo la agenda. La otra alternativa, mas osada por cierto, es ingresar al sistema y ser parte de él, pero para pulverizar, sin contemplaciones, sus reglas una por una.

Es bueno recordar aquel refrán que dice que solo los peces muertos nadan con la corriente. A cuidarse de esas falacias perversamente instaladas. Se han constituido en la mayor trampa para cooptar a los más crédulos y hacerlos recorrer el itinerario de la claudicación.


Alberto Medina Méndez

lunes, mayo 07, 2012


PIROPOS DE TORRENTE


Tus ojos son como dos sartenes, cuando los veo se me frien los huevos.


¡Estás tan buena que te comía con ropa y todo aunque pasara un mes cagando trapos!



¿Buscas el tocador? pues ese soy yo;


Cada vez que te veo se me pone de venas como el cuello un cantaor


Tienes mas polvos que las chancletas de Kung Fu



Bueno, ¿que?..., ¿digo alguna tonteria o me la chupas aqui mismo?



Oye nena, ¿crees en el amor a primera vista? ¿o voy a tener que pasar dos veces?



Tu padre debía tener el cipote como el cincel de Miguel Ángel pa´hacer semejante escultura



Señora, le cambio a su hija por una guitarra y así los 2 tenemos algo que tocar.



- Oye nena tienes pelos en el pecho ?
- no por que ?
- pues subete el escote que se te ve el coño
Cumplir o no cumplir, he ahí la verdad 

 Reconozco que mi capacidad de análisis instantánea es muy baja. Pero pasado los días logro reconciliarme con esa falencia poniendo un ojo “más alla de lo evidente”. Generalmente tiendo a acercarme a la verdad. Primero escucho, me llevo la inquietud a casa, luego pienso en las nuevas opciones, y concluyo en base a principios básicos de ética humanista.

Particularmente en esta semana me encontré varias veces frente a las argumentaciones más voraces sobre NO votar la adhesión a la ley. Porque estoy seguro de que quiero lo mejor para las personas con discapacidad, escucho todas las voces, más allá de mis convicciones.

Una de esas era de que hay que tener cuidado porque se desregulariza el IPAUSS. Eso significa pensar en un paradigma neoliberal, particularmente, es el modelo que beneficia a las prepagas: elimina todo vestigio del Estado en cobertura de salud. Pero… no es así. La obra social de la provincia no se ve afectada. Y las prepagas deberían hacerse cargo de lo que no hacen. Claro está que el IPAUSS esta adherido a la ley nacional de obras sociales, LEY (T) Nº 442 - ARTÍCULO 1º.- Modifícase la Ley Territorial Nº 10, la que quedará redactada de la siguiente forma:"Artículo 1º.- Créase el Instituto de Servicios Sociales del Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el que funcionará como organismo autárquico, de acuerdo al régimen de la presente y a las Leyes Nacionales Nros. 23.660 y 23.661 de Obras Sociales y Seguro Nacional de Salud respectivamente y de las reglamentaciones que sean dictadas en consecuencia.

Si la ley 24.901 es federal, y no es necesaria la adhesión, tal como lo anuncia el ejecutivo provincial, cuál es el miedo a adherir, si en realidad ya estaría vigente. Dicen que podría perjudicar o burocratizar otras áreas de discapacidad donde se “verían afectadas” por no cumplir requisitos. Les comento que al día de hoy no cumplen ningún artículo de ninguna ley (y mucho menos la ley 48 de la provincia). Ejemplo claro: las combis. No cumplieron un solo paso. Igual siguieron con la contratación y las pusieron en marcha con una inauguración “mediática”.

Bajo el mismo argumento anterior, la Ministro de Salud dijo en un programa de radio, que algunos centros de atención a la persona con discapacidad correría peligros de quedar habilitado en el caso de que se adhiera. Le respondemos con lo mismo: si hasta hoy la ley, es ley federal, debe hacerla cumplir, sabiendo que ello no lleva a perjudicar a nadie ni a nada. La garantía está porque lo que existe hasta hoy, está dado por su pleno y positivo funcionamiento (aunque no den a vasto).

Otra falacia, es el argumento de la educación. Hoy la provincia no cuenta con un espacio o institución que mantenga a la persona con discapacidad en el sistema educativo. Adhiriendo o no adhiriendo, van a tener que crear un espacio, donde los jóvenes salidos de la educación adaptadam continuen en el sistema.

Otra media verdad. La provincia no cuenta con un servicio de rehabilitación para personas con discapacidad, ya que lo que hay es un servicio hospitalario para personas que salieron de un coma o han sufrido un accidente. A donde va el otro 10% de las personas con discapacidad que necesitan mucho más que eso? .. y mucho más, pero para qué seguir, si ya sale, No?



 De la fábula El gallo y el Topo


 "El gallo Tato y las gallinas murieron quemadas y el gallinero quedó totalmente destruido. Ninguno pudo salvarse, porque la valla de alambre fue como una trampa que les impidió huir. El topo Fis, desde su madriguera, dijo: —¡Uf! ¡De la que me he librado! Si no me hubiera puesto tantos impedimentos para darme un poco de cereal, ahora estarían vivos. Han muerto para nada y por suerte podré comer cereales tostados durante el invierno."
 Moraleja: El exceso de egoísmo es mal para todos

viernes, abril 20, 2012

es para mi Notas

http://cronicasfueguinas.blogspot.com.ar/2012/01/movilizacion-en-reclamo-por-incendio.html

http://www.momentostdf.com.ar/2012/04/federico-garcia-significa-continuar-una.html

y otras tantas que no encuentro... más radio más canal 11

esto es para mí 0.5

http://www.tv2noticias.com/videos/reproducir/3614-ley-de-bosques-nativos.html

(no hay que hablar enojado... ya lo sabía.... pero bueh)

esto es para mi 0

2 Notas: la primera es en el CADIC en la finalización de la Comisión que revisó la ley
La segunda fue al comienzo del incendio cuando osvaldo se va caliente y terminamos hablando desde la escalera


http://www.tv2noticias.com/videos/reproducir/3699-vecinos-autoconvocados.html

http://www.tv2noticias.com/videos/reproducir/3146-tensa-situacion-entre-funcionarios-y-vecino-autoconvocado.html

esto es para mi 1

Nota que me hicieron en canal 2 en la votación de la ley

http://www.tv2noticias.com/videos/reproducir/3744-ley-de-ordenamiento-de-bosques.html

martes, diciembre 27, 2011


Escuchando a edmundo rivero: "... cuantas veces con un cuatro al envido dije quiero". Frase en la que siento reflejado mi vida.

Es la arrogancia, el coraje, que me gusta sentir. El riesgo de que el otro tenga 5. No de la forma de enemigo, sino de que la tenga más clara. El Otro puede ser una circunstancia, puede ser una persona, puedo ser Yo mismo.

Es salir más triunfante. Tener un 33 es aburrido. No hay adrenalina, la tenés seguro.
30 años es una excelente edad para poder afirmar principios ya contenidos, sin decir que la vida es tal cosa o tal otra (como escritor púber de cuarta que escribe para mujeres desesperadas y hombres con falta de autoestima.

Soy eternamente feliz. No sé cómo, pero las cosas vienen, y muy bien desde hace largo tiempo. Cocechando y Sembrando.

... algunos encuentran que saltar de un puente, bajar en patineta, o escalar grandes montañas, es mantenerse en vida. Yo en los riesgos de las decisiones humanas.

domingo, julio 24, 2011

Música

Folklore de Cámara - Dos Suites de Ricardo Liniado by Alejandro Santos, Armando de la Vega, Juan Martínez, Gustavo Hernández, Bucky Arcella y Osvaldo Avena

http://www.youtube.com/watch?v=PGrFW5o2szw

miércoles, junio 29, 2011

La maquina perfecta

Mi cuerpo predice lo que mi mente no me me dice
El inconciente me parpadea en la nuca, y poco más en mis extremidades
Sé que es algo que no estoy haciendo,
Y lo mucho que tengo por hacer.

Es felicidad, es responsabilidad. De nuevo me cuesta asumir responsabilidad. Pero como burka, no hago estrategias. Todo va a andar bien! Y así será (de nuevo lo mismo, pero así vivo)

Debe ser cada vez que nieva. Estan bajando pausadamente los copos, algunos desafían la gravedad. Caen, pero vuelven a subir unos centímetros, para de nuevo caer.

Junio

sábado, junio 04, 2011

Esteban Schmidt: La militancia bajo contrato

La Cámpora es un colectivo inorgánico que resume el trasvasamiento generacional inducido por la presidenta Cristina Kirchner en el movimiento peronista. CFK acerca a unos hombres –más que mujeres— menores de cuarenta años, a los presupuestos, les facilita algunas bancas y les colma de realidades efectivas la ilusión de prosperidad personal y política. Una madre. De este modo, suceden, por inevitable física, a otros cuadros, previsiblemente más quemados y enviciados por décadas en el juego del poder y la Presidenta hace la carambola de asegurarle mayor lealtad y contención al destino que sienta mejor para ella, y se ilusiona con que jóvenes vírgenes modernicen y mejoren la política. Lo que al fin de cuentas sería un legado. Al menos uno.

¿Es posible decir algo más de La Cámpora, a esta altura de la mañana de su existencia, que no sea publicidad o prejuicios? Tal vez la gran diferencia con otras organizaciones juveniles es que La Cámpora, además del liderazgo peculiar de Máximo –un millonario mudo con estudios incompletos de periodismo deportivo–, no preexiste al movimiento social denominable kirchnerismo. No se hizo con masas flotantes surgidas de algún descontrol de la historia sino que coaliga cuadros sueltos provenientes de distintas experiencias, más o menos peronistas, y lo hace de arriba hacia abajo por la fuerza integradora de los nombramientos.

Estos años vividos bajo contratos por parte de la militancia –eludiendo los horribles trabajos que hay que hacer muchas veces para sobrevivir– no anula, desde luego, ni desmerece, lo genuino de la elección política y el amor de sus militantes a la líder. La creencia kirchnerista es tan gratuita y noble, como otras creencias en la historia, y como no se veía desde el retorno democrático en un partido de masas, sólo que la política profesional supone emolumentos por practicarla. Lo cual es muy razonable.

Aunque, para no quedar capturados simbólicamente por semejante materialidad, La Cámpora sobreactúa los efectos, sí que concretos de la última dictadura militar, como si la somatización no acabara nunca, y en curioso beneficio propio, como una desgracia histórica que les pertenece en exclusividad. La mayoría de los militantes nació en democracia pero algo así como una fuerza gótica los remonta sufrientes a varios años antes de su nacimiento, al famoso 76, y la entronización, por ascensor, de Juan Cabandié a frontman principal de la agrupación, por tener la sangre correcta, la de los padres desaparecidos, obliga a la militancia con aspiraciones a mistificar sus historias familiares hasta dar bien con el efecto víctima.

Según se lee en las biografías de algunos de ellos colgadas en la web de La Cámpora uno de ellos creció “en un barrio muy humilde”, otro llegó con su familia a Buenos Aires “peleando una indemnización”.

Si a la disponibilidad de recursos, se le agrega el creer tener toda la razón y disponer del cristal perfecto para leer la época, los chicos de La Cámpora le transmiten al resto de la comunidad la sensación de vivir bajo una libertad condicional que conceden porque no hay más remedio.

Por supuesto que todos tienen sus cinco minutos con dios, o entre amigos, en los que reconocen la complejidad de la materia que tratan y se entregan al destino sin las exageraciones que mantienen en el teatro público de las redes sociales, la universidad o la calle. Y para ser una “nueva política” ciertamente no rompen con antiguas taras: la sumisión discursiva al líder y la ceguera para descubrir política y creación social en otras zonas de la vida comunitaria.

Como lo prueban Woodstock, Facebook o Taringa, los cambios culturales sí que son movilizados por los jóvenes pero para que ocurran debe depender exclusivamente de ellos la gestación: se debe ser libre de crear o de soñar algo de verdad disruptivo y no esperar la línea.

Tienen otro gran límite, además de la firma presidencial, los muchachos y muchachas de La Cámpora: no representan a nadie por sí solos, así como la juventud sindical o los movimientos sociales se deben a sus bases.

La Cámpora cumple el sueño de la orga vacía que satisface sólo a quienes la integran, representando redondamente bien la endogamia, a la política que mira a la política, a los militantes que miran a los militantes, como en los escrutinios de los centros de estudiantes.

La Cámpora es una juventud maravillosa, obvio, pero bien disciplinada que no pregunta qué es lo que pasa generala sino que explica por qué pasan las cosas o por qué no van a pasar.


Periodista.

lunes, mayo 30, 2011

La coirrupción no le importa a nadie

Nunca es triste la verdad
La corrupción no le importa a nadie
Jorge Fernández Díaz
LA NACION




La otra noche, mientras cenábamos, un amigo que viene investigando los turbios negocios del poder cometió la imprudencia de revelar la incesante y atroz lista de corrupciones y corruptelas, pecados políticos y monumentales trapisondas soterradas que había encontrado en su largo y laborioso raid por juzgados, despachos oficiales, oficinas de negocios, archivos, balances, licitaciones públicas y testimonios secretos a lo largo del último año y medio. Luego consulté a los editores que publicarán en breve este verdadero "tanque" de la denuncia periodística y confirmé que su tirada y alcance serán espectaculares. Romperá seguramente el "mercado", como gustan decir en el mundo editorial, y se convertirá en el gran best seller de la temporada otoño-invierno. Mi amigo está agotado: escribir un libro después de una larga investigación, y hacerlo bajo toda clase de presiones, deja de cama a cualquier periodista por más atlético y valiente que sea. Al llegar a los postres me miró a los ojos y me preguntó qué creía sinceramente que pasaría. Le respondí sin pestañear: "Nada". Venderá 150.000 ejemplares, habrá muchas notas de prensa y al final no ocurrirá absolutamente nada. En la década del 90 un libro así era un acontecimiento político. Hoy un libro de denuncia es un libro de evasión, una novela policial que el lector no quiere perderse por nada del mundo, pero que utiliza para pasar un buen rato y tener algo jugoso para comentar al día siguiente.

La investigación periodística, que es un elemento fundamental de la democracia, producía en los 90 renuncias en el gabinete nacional. Eran Watergates más modestos pero igualmente letales, y no han cesado en otros países como Inglaterra, España, Italia, Alemania, ni tampoco en la cada vez más remota república de Brasil.

A la opinión pública argentina de antaño le importaba mucho la ética de sus dirigentes. Y la inmoralidad política pesaba decisivamente en las elecciones. Podrá decirse que ningún affaire logró detener el triunfo de Menem en 1995. Es verdad: muchos votantes privilegiaron la convertibilidad por encima de la moral, pero aún así lo hicieron de un modo vergonzante, bajo el resignado lema "roban pero hacen". Jamás negaron el fenómeno ni impugnaron la tarea del periodista que trabajaba para exponer las lacras del poder. Y la oposición, a su vez, lograba articularse alrededor de la transparencia y conseguía obtener muchos votos.

Hoy todo ha muerto, ya lo sé. Hoy nadie renuncia por un escándalo, y muchas veces el Gobierno incluso ni se toma el trabajo de salir a responder las acusaciones. Los ciudadanos no reclaman para que se tomen medidas ejemplares, y la Justicia -salvo excepciones- se encarga de asordinar aún más el asunto, que deriva por lo general hacia un triste silencio. Una encuesta de Poliarquía demuestra que hoy la mayor preocupación es la inseguridad, y que recién en un sexto renglón casi insignificante (3%) encontramos a la corrupción. ¿Cuándo nos quebramos moralmente los argentinos? ¿Cuándo empezamos esta etapa en la que la ética se volvió relativa? ¿Todo esto se inició en 2001, cuando la Argentina voló en pedazos? ¿Voló solamente en pedazos la economía y el sistema político, o también lo hizo la conciencia moral de la sociedad?

El menemismo, con sus aberraciones, tenía igualmente entre sus filas a militantes que no querían la corrupción. Cuando ésta quedaba expuesta, exigían a su propio gobierno que se desprendiera de los sospechosos. Hasta periodistas que participaban intelectualmente del proyecto neoliberal les daban amplio espacio a los denunciantes en sus diarios o en sus programas televisivos y radiales. El kirchnerismo, en cambio, tiene otra clase de reacción. Antes se robaba para la Corona, ahora se roba para la revolución?nacional y popular. Y salvo un fallo judicial tardío aunque tajante, nadie les exige a los involucrados que den un paso al costado. Que lo den incluso por el bien del proyecto. Aquí nadie se avergüenza. Ni siquiera el progresismo oficial, que arrió las banderas morales con las que históricamente se lo distinguía. Antes le parecía un escándalo que el gobierno peronista de los 90 intentara bloquear los organismos de control o tratara de manipular a la Justicia. Hoy le parece esencial para llevar a cabo con éxito los ideales inconclusos de la primavera camporista. Ceder entonces a la tentación "liberal" de escandalizarse por el robo les resulta un horror, los convierte en "funcionales a la derecha".

Es por eso que el caso Antonini resulta, al final, sólo una película de espías. El asunto Skanska, una novela de Grisham sin final feliz. Y los enriquecimientos ilícitos de funcionarios, los enjuagues millonarios de capitalistas amigos, el lavado de dinero, los aviones llenos de cocaína y los gastos de campaña con dinero negro, capítulos de una serie criminal y exagerada de HBO Olé.

Por eso las menciones acerca de coimas argentinas en boca de diplomáticos norteamericanos, españoles, alemanes y finlandeses reveladas por WikiLeaks no tienen el peso de aquella única y solitaria carta del Swiftgate. ¿Se acuerda? Por eso la maleta de Amira pesa mucho, mucho, muchísimo más que la grácil e inocente bolsa de Felisa.

sábado, mayo 21, 2011

Tom Vinícius Toquinho e Miúcha 15 - Berimbau / Chega de Saudade / Canto ...

Como conmesurar este elixir del alma... quizas con un Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!!! grito de explosión.
Delicia, delicia, hermosura, felicidad. impresionante...
Linda nevada la de hoy

jueves, mayo 05, 2011

Ushuaia, fin del mundo, principio de todo


Hoy quiero escribir algo en esta bitácora. Mucho tiempo sin hacerlo. Es que directamente no me acordaba de la existencia. Ayer lo hice.
Será por el facebook, será porque tenía mucho que decir pero me faltaban palabras, orden.

En un año hice unas cuantas cosas. Desde el 15 de marzo del 2010 mi vida comenzó a rodar de nuevo. En lo habitad do en la isla tengo solamente 1 día de bajón. Lloré un rato, y listo. Ese soy yo, es tener esas ganas arrolladoras, ese equilibrio perfecto entre hacer, ser y tener. Mesote aristotélico.

Sublime. Nieve cayendo, tomando unos mates, guitarra por medio y mirando el canal de beagle. Un poco de Dios Enrique de fondo. Lágrima de lo inconmensurable.
Felicidad, felicidad.

Un año de pura belleza. De amor. De positivo. De copos de nieve, de piedra lajas, de inmensidad contenida entre montañas.

Sé que allí, en capital del viento, me estas leyendo. También fui feliz ahí.Demasiado también.

Pero esta vez es otra cosa. No es la increíble, inagotable y fiestera España. No es Buenos Aires extremadamente rápida y ociosa. No es Comodoro militante y doloroso. No es La Plata, amor, locura y esfuerzo. No es Comodoro, extrés, amor, emprendimiento, militante, nuevo amor y familia.

Esto es, esperanza, felicidad, crecimiento, adulto, buen humor y sueños cumplidos: proyecto.

Gracias Ushuaia. Gracias nuevamente. Te amo. TE AMO.

Doy clases, trabajo de asesor, estoy en la creación de una fundación, tengo amigos que realmente me quieren (eso igual, siempre lo tuve), huelo mañanas hermosas, me lleno los ojos todos los días con el paisaje, vivo en un depto que más de uno desea tener, estoy con una mujer impresionante que amo y mucho más cosas.

"La luz brilla más que nunca en mí" cursilería cierta.

Por fin vuelvo a escribir. Lo necesitaba!